• 3543-438332 / whatsapp: 351 811-0730
  • info@redsolar.com.ar

La soberanía energética está en nuestras manos – por Nobbot

La soberanía energética está en nuestras manos – por Nobbot

Se lleva tiempo hablando de la soberanía energética, un concepto muy ligado con la cooperación y los países en vías de desarrollo.

Pareciera que en el primer mundo no necesitásemos reclamar ningún derecho sobre nuestro consumo eléctrico. Pero no es así. La soberanía energética reside en la capacidad de una comunidad de gestionar la producción de energía que consume. Algo para lo que todavía queda mucho tiempo (y voluntad política). Pero la bajada del coste del kWh solar y eólico, la liberalización del sector eléctrico y los gobiernos de algunos ayuntamientos fomentan esta soberanía energética. ¿Cómo lo hacen?

¿Cómo es el modelo energético tradicional y por qué habría que cambiarlo?

Para empezar, hay muchas voces que señalan que el modelo energético tradicional no es sostenible. Usa en buena parte combustibles fósiles altamente contaminantes de las que todos (bueno, casi todos) conocemos las consecuencias sobre el medio ambiente. A esto hay que sumar que la producción está centralizada.

Tanto físicamente (las centrales guardan una distancia muy grande con respecto a los puntos de consumo) como en el aspecto económico, se depende de unas pocas empresas productoras. Esto hace que los precios puedan ser dirigidos con facilidad por esas compañías.

Este modelo acaba generando pobreza energética, desigualdad y clientes cautivos. Estos últimos se ven incapaces de elegir otro tipo de proveedor fuera de un puñado de empresas líder a las que nadie hace competencia.

Parece, por tanto, que hay que hacer algo y cambiar el modelo actual hacia otro. El nuevo reto de la economía es redistribuir la riqueza generada, y la electricidad es un tipo de riqueza no monetaria a la que hemos puesto un precio.

El modelo futuro para alcanzar la soberanía energética

Si la concentración de producción y poder son un problema, muchos expertos señalan que lo recomendable es una red eléctrica descentralizada en la cual se usen fuentes de energía renovables y a la que toda la ciudadanía tenga acceso a bajo coste. Pero decirlo es más fácil que hacerlo.

Existen numerosas barreras que hay que ir limando, como la inclusión de más proveedores en la generación; evitando la compra de energía sucia, o directamente tirando abajo, como será el caso de las centrales térmicas a lo largo de las próximas décadas. A este cambio se le ha llamado transición hacia la soberanía energética o, simplemente, transición energética.

Muchos ciudadanos, sabedores de que a finales de 2014 se alcanzó la paridad de red solar predicha en muchos informes (el coste del vatio solar bajó por debajo del precio generalista de compra de electricidad), se preguntan por qué no vemos más placas solares. Aunque no sea sobre los edificios. Este dato viene ratificado, por ejemplo, en un informe del Deutsche Bank, de donde hemos rescatado la gráfica de arriba.

La soberanía energética futura no se entiende sin la generación de energía limpia, así como la generación local. Una placa solar da el mismo servicio a 50 km que colocada en km 0, sobre nuestras cabezas. Con la diferencia de que no se pierde energía en el transporte, y que desaparecen los intermediarios. Esto supone un coste importante para el ciudadano.

Ver informe completo en Nobbot.

Belen De Perez

Deja un comentario